¿Por qué un Payaso evangelizador?

La alegría es un fruto del Espíritu Santo, por lo tanto, hacer sonreír el corazón es fructificar la presencia de Dios en nosotros y multiplicar su amor. La nariz roja representa el corazón que late tanto que se expone en la pequeñez de un payaso. No hay cruz sin alegría y no existe la alegría sin vivir la purificación constante del amor crucificado. Dios nos ama tanto que sabe que somos como niños que nos gusta sonreír en sus brazos y sentir en la simpleza el perfume de lo profundo.

Esa es la imagen del payaso: es llevar en una simple sonrisa la profundidad de su amor, es aquel que puede ver en cada corazón al dulce Jesús que se hace niño para sonreír con nosotros e invitarnos a crecer juntos en los brazos de María, sumergidos en la paz del cielo.

El payaso evangelizador no se esconde en su traje sino que se reviste de color, exagera su expresión para que se vean con claridad sus gestos de alegría; sus zapatos son grandes para pisar con certeza en el camino de Dios e invitar a caminar con él, para ver el rostro de la Trinidad en cada show. Un payaso evangelizador comparte el gozo de su encuentro con Dios en los otros y anuncia que el Dios vivo es la fuente real de la alegría; no se puede hacer reír un corazón si el nuestro no sonríe porque la risa que sale del alma es “pegachenta” y nos transforma en verdaderos payasos de Jesús.

¡Los invitamos a sacarse el corazón y ponérselo en la nariz para contemplar el amor, para exponerse a amar y fundirse en el amor!

 

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